viernes, 27 de abril de 2007

DOCUMENTO DE TRABAJO SOBRE ESPECIALIALIDAD DE ENFERMERÍA DE URGENCIAS Y EMERGENCIAS

REFLEXIONES PARA UNA PROPUESTA DE ESPECIALIDAD DE ENFERMERÍA EN CUIDADOS CRÍTICOS, URGENCIAS Y EMERGENCIAS




PRESENTACIÓN
Las reflexiones contenidas en este documento son fruto de la recopilación de diversas opiniones de enfermeros asistenciales expertos en el ámbito de los cuidados a pacientes críticos y en situaciones de urgencias y emergencias, así como por enfermeros docentes de Escuelas Universitarias de Enfermería. Este proceso se planteó a partir de una propuesta inicial desde la presidencia de la Sociedad Española de Enfermería de Urgencias y Emergencias con el apoyo de la presidencia de la Sociedad Española de Enfermería Intensiva y Unidades Coronarias.
En discusión publica a través de diversas listas de distribución, de manera más global, se trabajó un texto de partida. Posteriormente de manera coordinada, también mediante el uso de herramientas informáticas en Internet, un grupo de expertos elaboró el documento que ha propiciado el actual contenido.
El estado actual del presente documento quiere ser una reflexión argumental para justificar la demanda de creación de la especialidad de enfermería en cuidados críticos, urgencias y emergencias.
Este es un documento que ha de estar en constante revisión, y como tal ha de ser tenido en cuenta, para facilitar su adecuación a la constante y rápida evolución de los acontecimientos en el entorno de las Especialidades de Enfermería.
INTRODUCCIÓN
Desde Real Decreto 992/1987, de 3 de julio, (BOE de 1 de agosto), por el que se regula la obtención del título de enfermero especialista, hasta el actual Real Decreto 450/2005, de 22 de abril, publicado en el BOE el 6 de mayo de 2005, no se ha conseguido determinar la Especialidad de Enfermería en Cuidados Críticos y de Urgencias que proponemos las Sociedad Española de Enfermería de Urgencias y Emergencias (SEEUE), la Sociedad Española de Enfermería en Cuidados Intensivos y Unidades Coronarias (SEIUC), con el apoyo de la Asociación Nacional de Enfermería en Cuidados Intensivos Pediátricos y Neonatales (ANECIPN), y la Sociedad Andaluza de Enfermería en Cuidados Críticos, SAECC. Suscrito así mismo por la Federación Española de Sociedades Científicas de Enfermería (FESCE), y las Asociaciones y Sociedades que la constituyen, en reunión de 1 de diciembre de 2004.
El RD del año 1987 contemplaba una especialidad, que nunca llegó a desarrollarse, denominada Cuidados Especiales. Confusa e inconcreta no dio respuesta a la demanda de enfermeros especialistas en las diversas áreas de competencia en la atención especializada.
Desde el año 2001 hasta el 2004 se trabajó, por diferentes organizaciones y entidades de la profesión enfermera, en los textos que habrían de configurar un nuevo decreto de especialidades.
“La atención al paciente crítico se ha convertido en un recurso sanitario convencional e imprescindible para dar cobertura a la alta frecuencia de procesos cardiovasculares, traumatismos y a la alta demanda de atención urgente. Esta evolución ha estado marcada por un enorme progreso tecnológico y una gran mejora de la efectividad, con la consecución de grandes retos, como la atención rápida a la cardiopatía isquémica aguda, el soporte vital avanzado en el politraumatizado o los dispositivos de soporte prolongado del paciente crítico (ventilación mecánica, monitorización hemodinámica, etc.)”1
La necesidad de formación específica y especializada de los Diplomados de Enfermería para cuidar a los pacientes en estado crítico está ampliamente reconocida por las personas que asumen responsabilidades asistenciales, docentes y de gestión. Es difícil que una persona que solamente disponga de la formación generalista que se obtiene con la Diplomatura, pueda estar en condiciones de aportar el cuidado que requieren las personas con amenaza de sus funciones vitales. Las contrataciones de personal mantienen listas diferenciadas para los servicios de urgencias, emergencias y cuidados intensivos, primando a los profesionales con formación y experiencia en este ámbito asistencial. Formación que han obtenido por vía de títulos propios de universidades y otros cursos de formación continuada. Las asociaciones científicas han mantenido una intensa actividad formativa y de impulso en el reconocimiento de las competencias específicas que requieren los profesionales de enfermería para trabajar en estas áreas. Cabe como ejemplo citar a la Sociedad Española de Enfermería Intensiva y Unidades Coronarias (SEEIUC) por su sistema de acreditación de la competencia profesional que viene realizando desde 1999, tomando como modelo el sistema de acreditación desarrollado en Estados Unidos y Canadá.
1 Rodríguez Rodríguez, JB. Et al. Marco Conceptual. Proceso Enfermero en EPES. pp.9. Málaga 2005
LA ESPECIALIDAD EN EL ÁMBITO INTERNACIONAL
Así lo han entendido en diferentes países y algunos de ellos han optado por dar garantía de calidad creando especialidades de urgencias, emergencias y cuidados intensivos, según las características propias de cada entorno aunque se debaten aún en la búsqueda de la fórmula adecuada a su organización sanitaria, pero en todo caso nadie duda de la conveniencia de una formación específica para aquella actividad sanitaria que trata en los momentos más críticos, exigentes e inesperados que afectan a la salud de los ciudadanos. Un estudio comparativo2 del Consejo General de Enfermería, (entregado al Ministerio de Sanidad y Consumo con motivo de los debates previos en los borradores de proyecto de especialidades), realizado en Ginebra, Suiza, del 30 de Junio al 2 de Julio de 2003, con motivo del Congreso Bianual del CIE, pone de manifiesto que bajo la denominación de urgencias y emergencias y/ó intensivos, en los siguientes países existe dicha especialidad: Alemania, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Gracia, Irlanda, Luxemburgo, Holanda, Gran Bretaña, Suecia y Eslovenia. La conclusión de este estudio es que los ciudadanos exigen más calidad y mejores prestaciones y por tanto mejores profesionales y mejor formados, con alta estima por su trabajo y ansias de centrarse en el desarrollando su carrera profesional. No caben sucedáneos porque no son buenos para la calidad y eficacia del servicio ni para la rentabilidad global del propio sistema, y tampoco lo son para las aspiraciones de la sociedad en su conjunto.
2 Disponible en http://www.especialidadesenfermeras.com Documentos interés Documentos del CGE [Consulta 9 de junio 2005]
COMPROMISO POLÍTICO
“Conocido es el liderazgo socialista en la Ley General de Sanidad y conozco la prioridad que para el Gobierno actual tienen las políticas sociales y sobre todo el empeño del Ministerio de Sanidad y Consumo en la mejora de la calidad del Sistema Nacional de Salud, y en ese objetivo coincide con los profesionales que compartiéndolo y colaborando en su consecución, reivindican también sus aspiraciones y reconocimiento perfectamente legítimos y a mi entender, en el caso de urgencias, perfectamente justificados.”3
El tema de las especialidades en enfermería no es nuevo. Ya en los años cincuenta, concretamente en el año 1957, se crearon diversas especialidades de ayudantes técnicos sanitarios. Y en el año 1967, a través del Real decreto 992/1987, de Especialidades de Enfermería, se crearon siete especialidades: matronas, enfermería pediátrica, enfermería en salud mental, enfermería comunitaria, enfermería de los cuidados especiales, enfermería geriátrica y gerencia y administración de enfermería.
Han pasado los años y solo se han desarrollado dos de estas siete especialidades: enfermería obstétrica ginecológica –matrona- y salud mental. La primera fue desarrollada por la actuación de la Unión Europea en un expediente por incumplimiento de la Directiva de Matronas, en el año 1992, que motivó una orden que ponía en marcha dicha especialidad. La segunda, la de salud mental, se puso en marcha en el año 1998. Ya en aquel Real Decreto del año 1987, se estableció un modelo de especialización basado en la residencia en unidades docentes acreditadas.
La enfermería, a lo largo de su historia, sobre todo en los últimos cincuenta años, ha modificado su denominación. Allá por el año 1977, se integraron las escuelas de enfermería en la Universidad y, paulatinamente, se han ido incrementando las exigencias en la formación pregrado hasta conseguir un nivel de conocimiento elevado, con gran versatilidad y adaptabilidad a cualquier servicio del sistema sanitario.
“Esta formación ha propiciado que la enfermería sea una profesión muy importante en el Sistema Nacional de Salud, con un alto grado de eficacia en el desarrollo de sus funciones en el sistema. Son, hoy en día, casi 220.000 profesionales de enfermería los que trabajan en la asistencia sanitaria y en el cuidado directo del enfermo. Enfermeros y enfermeras, que muchas veces reivindican unas condiciones profesionales, laborales y salariales mejores, para mantener su actividad en el cuidado del enfermo con altos niveles de profesionalidad y eficacia. Enfermería que trabaja muy en contacto con otros profesionales sanitarios, pero sobre todo al lado del enfermo, que no olvidemos que es y debe ser el centro del sistema. Y es ese enfermo el que debe recibir cada día unos mejores cuidados. Unos cuidados de mayor calidad, que sean consecuencia de la aplicación de las evidencias de las investigaciones científicas en enfermería, y también como consecuencia de una mejor formación teórico-práctica de todos los profesionales de la enfermería.”4
“La creación de un nuevo título de especialista es una decisión de la máximo importancia para el sistema sanitario, y por ello creemos que lo primero que debemos hacer es escuchar a los profesionales y a los técnicos que tienen experiencia en este terreno.
En la sesión de la comisión técnica de formación sanitaria especializada, del pasado 10 de marzo de 2005, las Comunidades Autónomas, consultadas sobre la posible creación de esta especialidad, manifestaron, todas ellas, la necesidad de estudiar en profundidad este asunto, acordando constituir un grupo de trabajo específico integrado por una amplia representación -y quiero leérsela-, las Comunidades Autónomas de Cataluña, la de Madrid, la de Canarias, la de Navarra, la de Castilla-La Mancha, la de Castilla y León, la de la Comunidad Valenciana y la de La Rioja, así como, por supuesto, con representantes del Ministerio de Educación y Ciencia y de Sanidad y Consumo. Este amplísimo grupo de trabajo se ha constituido y ha iniciado ya su actividad el pasado 15 de abril. Y paralelamente, para contar con la opinión de todos los consejeros de sanidad de las comunidades autónomas y, por lo tanto, tener esa opinión de alto nivel”.5
Si así se manifiesta la Ministra de Sanidad, respecto de la demanda de la especialidad médica es lógico pensar que aún mejores reflexiones tendrá tratándose de la demanda de la especialización de enfermería cuando esta se refiere a un concepto más amplio y completo mediante la denominación de cuidados críticos, de urgencias y emergencias.
3 Alberto Hidalgo Francisco. Diputado PSOE y Portavoz Adjunto en la Comisión del Sanidad y Consumo en el Congreso de los Diputados. Sociedad SEMES: nº 4, octubre 2004, p. 6-7.
4 Moción del Grupo Parlamentario Popular en el senado por la que se insta al gobierno a la adopción de las medidas necesarias para el desarrollo de las Especialidades de Enfermería y la modificación del catálogo de las mismas, así como al establecimiento de vías transitorias para el acceso al titulo de enfermero especialista. (662/000032), 4 de octubre 2004
5 Ministra Elena Salgado. Pleno del Senado. 8 de junio 2005. Especialidad de Enfermería en Cuidados Críticos, Urgencias y Emergencias. SEIUC - SEEUE 11
VIABILIDAD DEL PROYECTO
Hay que tener en cuenta aspectos de tipo laboral, de aplicabilidadad de las competencias profesionales en función de las asignaciones de puestos de trabajo, es decir la posibilidad real de que las competencias profesionales adquiridas mediante la formación del especialista sean “aplicables” en los puestos de trabajo que se les asignen, o, dicho de otra forma, que exista coherencia entre la formación de los profesionales y su asignación a competencias laborales (para lo que se requerirá, en los futuros programas de formación especialista, la descripción específica de las competencias superiores necesarias que diferencien al especialista del generalista), y al mismo tiempo hay que tener en cuenta los intereses y las necesidades de los ciudadanos, las instituciones empleadoras, y de las Comunidades Autónomas que habrán de establecer y soportar las unidades docentes y las retribuciones de los nuevos profesionales especialistas.
El desarrollo profesional a través de las Especialidades de Enfermería es un proceso evolutivo que no se puede agotar en una única propuesta. Hoy se pueden abordar algunas especialidades y en un futuro serán otras. El desarrollo profesional es continuo y evolutivo, debiendo responder de manera coherente a las necesidades de cuidados de salud de la sociedad, también evolutivos en cuanto a su diversidad y complejidad.
La propuesta que las asociaciones científicas hacen a través de este documento se ajusta al tiempo presente y al estado actual de las prestaciones sanitarias.
LA PROYECCIÓN PÚBLICA Y SOCIAL
Por otro lado y analizando el tema desde otro punto de vista, en la actualidad, la presencia de los acontecimientos relacionados con las situaciones críticas, de urgencias y emergencias en los medios de comunicación social es una constante diaria.
La televisión como elemento condicionador de la vida social ha traído al conocimiento de los ciudadanos la realidad cotidiana de los profesionales sanitarios dedicados a la atención de pacientes en situaciones críticas y de riesgo vital.
Las series televisivas en cuyos titulares aparecen los términos de críticos, urgencias y emergencias llaman poderosamente la atención de los espectadores. Con ello se ha conseguido llevar a la conciencia social de los ciudadanos la necesidad de unos profesionales altamente cualificados e imprescindibles para alcanzar resultados de éxito en las prestaciones sanitarias en el ámbito de la atención urgente.
Esta situación no pasaría más allá de lo que pudiera ser un acontecimiento televisivo, en sí mismo, si no fuera porque el desarrollo de los medios de asistencia urgente puestos al servicio de los ciudadanos, conocidos como los servicios de emergencias, (Samur, 061, 112, etc.), ha calado profundamente entre los demandantes de dicha atención urgente, y por extensión a todos los ciudadanos.
Tan importante resulta la proyección pública y social del hecho asistencial de urgencias y emergencias, como que ha llegado a convertirse en lo que hemos denominado, coloquialmente hablando, “la joya de la corona” de los políticos en sus programas electorales, especialmente en aquellas convocatorias de mayor cercanía a los ciudadanos.
La atención al paciente crítico en el área hospitalaria, exige la existencia de unidades específicas, las Unidades de Cuidados Intensivos. Estas Unidades, que necesitan profesionales (médicos y enfermeras) especializados para desarrollar su actividad con eficacia, son imprescindibles dentro de un sistema de cuidados progresivos y estructurados, ya que representan el último escalón y máximo nivel asistencial al paciente en estado crítico. Hay que destacar también, que muchos de los avances de la medicina en el tratamiento y mantenimiento de las funciones vitales de los pacientes (ventilación artificial, asistencia circulatoria mecánica, sustitución renal con técnica continua…) no podrían llevarse a cabo si no se dispusiera de enfermeras especializadas y bien preparadas para asumir las competencias que requiere la atención al paciente en estas Unidades.
Los acontecimientos catastróficos consecuencia de los atentados neoyorquinos del 11-S de 2002, los de Madrid del 11-M de 2004 y del tsunami del sudeste asiático producidos a finales de diciembre de 2004 han puesto de manifiesto, una vez más, la necesidad de contar con personal sanitario, médicos y enfermeras, con una preparación, concreta y especial, para dar respuesta asistencial a tantas personas afectadas en dichas situaciones. La propuesta de formación especialista enfermera en cuidados críticos y de urgencias y emergencias que demandamos y proponemos, es considera entre los profesionales de la salud como la vía adecuada a la preparación requerida.
LA FORMACIÓN EN CRÍTICOS Y URGENCIAS
Uno de los aspectos que han puesto más de relieve la necesidad de la formación de enfermeros especialistas en Cuidados Críticos y de Urgencias, es el devenir histórico de cómo se han desarrollado las materias docentes específicas, tanto en el grado o formación básica de la Diplomatura de Enfermería, como en los cursos de postgrado y de formación continuada. Aportamos en este documento las referencias concretas y específicas de la amplia proliferación de formación continuada en cuidados críticos y de urgencias.
Sí es importante, sin embargo, dejar constancia de las actividades de formación postgrado, en calidad de expertos y master como títulos propios de un importante número de universidades españolas. Pero como no podía ser de otra manera también queremos destacar de la importancia de la materia docente enfermera en cuidados críticos y de urgencia en el proceso de formación básica de las enfermeras. (Anexo I).
Del mencionado texto incorporamos, como anexo, al presente documento la información que acabamos de referenciar. Como es obvio estas referencias lo son expresamente para urgencias y emergencias dado que el estudio de la profesora T. Navarro está centrado concretamente en urgencias.6
Según la profesora Mª Luisa Ruiz García, titular de Enfermería Médico-Quirúrgica, Departamento de Enfermería. E. U. Ciencias de la Salud de Málaga: “Ateniéndonos al artículo 8 del capítulo II del R. D. 56/2005, de 21 de enero, por el que se regulan los estudios universitarios oficiales de Postgrado -BOE num. 21-, la universidad española deberá reconocer como másteres de postgrado a todas y cada una de las especialidades desarrolladas en el área de enfermería dado que cumplen con los requisitos de:
Tener una extensión mínima de sesenta créditos y máxima de ciento veinte.
Estar dedicados a la formación avanzada, de carácter especializado o multidisciplinar, dirigido a una especialización académica o profesional o bien a promover la iniciación en tareas investigadoras.
Sus enseñanzas se corresponden con el ámbito científico, humanístico, tecnológico y profesional de la disciplina enfermera, plenamente reconocida como área de conocimiento universitario.
De todo ello se deduce la posibilidad de que el Gobierno podrá establecer directrices generales propias y requisitos especiales de acceso en los estudios conducentes al título oficial de Máster ya que las especialidades enfermeras habilitan para el acceso a actividades profesionales reguladas.”
6 Teresa Navarro Collado. Formación sobre urgencias y emergencias en los estudios de grado y postgrado de enfermería. Enfermería de Urgencias: una visión global. Ed. MAD S.L. Sevilla julio 2004. p.21-36.
ANTE LA ESPECIALIDAD DE CUIDADOS MÉDICO-QUIRÚRGICOS
El término y el concepto medicoquirúrgico, que se corresponden con una asignatura obligatoria en las Escuelas Universitarias de Enfermería en el proceso de formación de grado, o básica, cursos segundo y tercero, son de tal amplitud en sus contenidos y dimensión, (ver los programas correspondientes), que a través de ellos se adquiere la formación y la competencia para la práctica profesional que conocemos como “práctica general de enfermería en atención especializada”.
La evolución científico técnica, el desarrollo de las infraestructuras sanitarias y el crecimiento de la Formación Continuada y de Postgrado en Enfermería, han permitido que se haya desarrollado formación y competencias enfermeras altamente cualificadas y especializadas. Generándose de este modo un cuerpo doctrinal de formación especialista que supera la denominación Médico-Quirúrgica.
Durante los últimos tiempos, dentro de la atención especializadaza se han delimitado como ámbitos competenciales enfermeros especialistas, y como tal son percibidos por todos los perfiles profesionales, (asistenciales, gestores, investigadores y docentes), entre otros y de manera muy especial los llamados cuidados de críticos, de urgencias y emergencias.
Demandamos el reconocimiento explícito de la especialización de Enfermería en Cuidado Críticos, de Urgencias y Emergencias según a continuación explicitamos.
Esta demanda, ante los estudios de viabilidad de la especialidad en urgencias requerida por los médicos, se presenta con más y mejores perspectivas que ella porque hacemos una apuesta más organizada y que da respuesta a los intereses mejor estructurados desde la perspectiva del empleador, de los profesionales y de las demandadas de los ciudadanos.
Los enfermeros especialistas en cuidados críticos, de urgencias y emergencias prestarán atención a los ciudadanos desde la necesidad del paciente, –sentida y manifestada- y no solo desde la organización del sistema, - a UVI, las urgencias hospitalarias, la ambulancia, etc.-
Son especialistas para las prestaciones demandadas por el ciudadano y no especialistas sólo por interés institucional o profesional.
El empleador puede disponer de un profesional sanitario especialista que cubre un ámbito de prestación de recursos sanitarios que en el caso de enfermería supera al clásico modelo especialista medico en intensivos y, al parecer en el futuro cercano, del médico especialista de urgencias. El enfermo especialista en críticos y urgencias y emergencias los es a la vez en estos dos ámbito tan importantes en el medio sanitario.
La densidad del sistema de formación del enfermero especialista, en cuidados críticos y de urgencias y emergencias, requiere de una estructura formativa propia, y diferenciada, que además no interfiera con el normal funcionamiento de la formación de quienes sean considerados oportunos para la especialización en cuidado medico quirúrgico.
DENOMINACIÓN

ENFERMERO/A ESPECIALISTA EN CUIDADOS CRÍTICOS, URGENCIAS Y EMERGENCIAS
Bajo el epígrafe de esta especialidad han de cubrirse las necesidades de especialización que contemplen los ámbitos de la práctica profesional enfermera en:
1. Cuidados Críticos:
Unidades de Cuidados Intensivos, - polivalentes ó temáticas- (unidades de cuidados intensivos polivalentes, cuidados intensivos infantiles, pediátricos y neonatales, unidades coronarias, politraumatología, grandes quemados, lesionados medulares y neurológicos, nefrológicos, etc.).
2. Cuidados de Urgencias,
Urgencias hospitalarias, atención prehospitalaria, emergencias, catástrofes, transporte sanitario asistido y urgencias en atención primaria.
El centro de la acción profesional de Enfermería Especialista en Cuidados Críticos, Urgencias y Emergencias son los individuos7, (pacientes), y/o comunidades, (familias), que requieren de unos cuidados complejos tanto en los aspectos relacionales como en los técnicos y procedimentales. Todos estos condicionantes se dan en cada una de las áreas contempladas en la descripción de la especialidad.
El Proceso de cuidados enfermeros, reflejo de la aplicación del método científico llevado a nuestra disciplina, se observa en este nivel mucho más contextualizado, originando de esa forma todo un aval de fundamentos científicos que soportan, a la vez que justifican, la existencia de un área enfermera en Cuidados Críticos, Urgencias, Emergencias y Catástrofes que en la esfera profesional y laboral, y que en la actualidad ya se viene desarrollando en algunas Comunidades Autónomas, y alrededor de los Servicios Integrales de Emergencias, siendo un ejemplo claro la Comunidad Autónoma Andaluza.8
No podemos olvidar, como argumento de peso y valor añadido el que, a través de las distintas convocatorias y ofertas de empleo público (OPE) en el Sistema Nacional de Salud se están convocando plazas específicas alrededor de los servicios de Urgencias totalmente diferenciados del resto. Véase la OPE / 2001, según la Orden de 4 de diciembre de 2001, BOE de 12 de diciembre. Esto está así específicamente contemplado mediante convocatoria denominada para Enfermeras de Urgencias en Atención Primaria, y en el mismo sentido y en la convocatoria de la OPE extraordinaria para Andalucía, como plazas de ATS/DUE para los Dispositivos de Cuidados Críticos y Urgencias, según Resolución de 1 de Octubre de 2002 de la Dirección General de Personal y Servicios del Servicio Andaluz de Salud. (Anexo II). La consecuencia efectiva de dicha convocatoria es la aprobación de provisión de 172 plazas de ATS/DUE en Dispositivos de Cuidados Críticos y Urgencias, según Resolución, de 29 de noviembre de 2004, BOJA 240 de 10/12/2004.
Así mismo el BOJA, Boletín Oficial de la Junta de Andalucía núm. 211, de 28 de octubre d 2005, describe y reconoce en RESOLUCION de 18 de octubre de 2005, de la Dirección General de Personal y Desarrollo Profesional del Servicio Andaluz de Salud, por la que se dispone la publicación del Pacto de Mesa Sectorial de Sanidad suscrito entre la Administración Sanitaria de Andalucía-SAS y las organizaciones sindicales CEMSATSE, CC.OO., UGT y CSI-CSIF, sobre sistema selección de personal estatutario temporal para puestos básicos en el Servicio Andaluz de Salud, la categoría profesional de “Enfermera en plaza diferenciada de Dispositivos de Cuidados Críticos y de Urgencias” y área específica de “Enfermera para el área de Cuidaos Críticos y Urgencias”. Para optar a dichos puestos de trabajo el BOJA contempla que “debe acreditarse Experiencia profesional en dicha área por un periodo igual o superior a seis meses”, o en su defecto “acrediten haber recibido y superado formación teóricopráctica en las Áreas específicas”.
Con este sentido, más abierto de la especialidad, obtendremos expectativas favorables para los enfermeros que no quedarían restringidos de por vida a limitar su actividad profesional a un menor número de puestos de trabajo. Las condiciones y posibilidades que se abren con esta propuesta permiten que una enfermera pueda dedicar cierto tiempo de su vida laboral en ámbitos que requieran condiciones específicas diferenciadas: transporte sanitario aéreo, por ejemplo, pudiendo más tarde pasar con facilidad, por su conocimientos previos y el aval de su especialización, a la atención de la urgencia hospitalaria, o a unidades de quemados, nefrología, intensivos y críticos o de vigilancia coronaria, por mencionar algunos supuestos.
Si continuáramos con una reivindicación basada en el modelo biomédico, como por otro lado se intuye que es en gran parte lo que hasta ahora secularmente hemos realizado, nos encontraríamos que podemos seguir justificando especialidades, que, desgranadas de la actual propuesta, darían como resultado un abanico de al menos diez o doce nuevas especialidades; hecho incoherente con la propia filosofía del cuidado enfermero. Por esta actitud, y por la falta de compromiso de las Administraciones Públicas, no ha sido viable ni posible el desarrollo de las especialidades; y podríamos tener especialidades en Unidades Coronarias, Críticos e Intensivos, Politraumatizados, Quemados, Emergencias y Catástrofes, Urgencias Hospitalarias, Extrahospitalaria y Transporte Sanitario, Reanimación, etc., todo esto sin perder de vista ni prestar oídos a quienes propugnan modelos en todas estas áreas de capacitación.
El sujeto común de los cuidados de enfermería en la especialidad propuesta es el paciente y su ecosistema en situación de riesgo vital importante, para cuyo cuidado, por su complejidad, se requiere de profesionales con conocimientos y competencias específicas y avanzadas.
Si el propio sistema de salud asume su responsabilidad para con la sociedad y organiza sus estructuras orientadas a las características del cuidado y la etapa evolutiva del ser humano, -de ahí que haya cuidados comunitarios, obstétrico-ginecológicos, de salud mental, de salud laboral, pediátricos, geriátricos, etc.- cómo es posible orientar esta parcela de conocimientos hacia otra área como es la medicina. No olvidemos que el término médico-quirúrgico surge de la intervención de otros profesionales sanitarios que, asumiendo su responsabilidad para con los usuarios, denominan su rol y lo asumen, hecho que las enfermeras de cuidados críticos y urgencias desean conseguir para alcanzar su identidad profesional y social.
El paciente y su ecosistema necesitan de unos procedimientos enfermeros, complejos y sofisticados en el caso de la técnica, muy similares en cada una de las áreas mencionadas, siendo la diferencia aparente más importante, aquella que se refiere al medio, o espacio físico, en donde se han de aplicar y ejecutar dichos cuidados y técnicas.
Parece oportuno que el reconocimiento de enfermero especialista contemple y promueva un programa de formación que provea de las competencias necesarias para la mejor práctica profesional y que se acredite mediante el correspondiente título.
Considerando que la Enfermera es agente clave, en un sistema integral de Emergencias, el desarrollo de la atención al proceso vital del paciente se inicia en un medio extrahospitalario y podría llegar hasta Unidades tan especializadas como las de Intensivos, Quemados, Lesionados Medulares,… Hablamos de la atención continuada en enfermo crítico.9 En este proceso lo único que varía en el paradigma enfermero es el entorno, por lo que no hay necesidad de diferenciar varios tipos de cuidados especialistas en el proceso de enfermedad de la persona afectada y, sobre todo, distorsionarlos con el concepto médico-quirúrgico (totalmente biológico) como único pilar del cuidado cuando, asumiendo el rol integral que define a la filosofía enfermera, esta contempla a la persona como un ser indivisible y susceptible de respuestas multidimensionales relacionadas con su vivencia de enfermar.
Siguiendo las pautas habituales de los Ministerios de Educación y Ciencia y de Sanidad y Consumo, detallamos a continuación, a pesar de parecer reiterativos, los diferentes epígrafes contenidos en los formularios de justificación de solicitudes de nuevas especialidades.
7 Morales JM, Torres L, et al. Continuidad en la prestación de cuidados en unidades de Cuidados Críticos de Atención Especializada. Tempus Vitales, vol 4, num 3, 2004
8 Op.cit.
9
-E. Moreno Millán La atención continuada al enfermo crítico. Med Intensiva 2004, 28 (7) 383-5.-Murillo Cabezas F; Herrera Carranza M; Pío Moya E; Muñoz Sánchez MA; Rodríguez Elvira M; Pérez Torres I. Med Intensiva 2003, 27 (04) 240-248.-Guillermo Vázquez; et al, Una nueva concepción de urgencias: el Complejo de Urgencias,
ITINERARIO DE FORMACIÓN EN PRÁCTICAS (PROPUESTA)
Se especificará relacionándolo expresamente con los ámbitos de la práctica profesional enfermera descritos anteriormente:
Cuidados Críticos:
Unidades de Cuidados Intensivos, - polivalentes ó temáticas- (unidades de cuidados intensivos polivalentes, unidades coronarias, politraumatología, grandes quemados, lesionados medulares y neurológicos, nefrológicos, etc.).
Cuidados de Urgencias y Emergencias:
Urgencias hospitalarias, atención prehospitalaria, emergencias, catástrofes, transporte sanitario y urgencias en atención primaria.
RELACIÓN HORAS-CRÉDITOS/PRÁCTICAS-TEORÍA
85% práctica y 15% teoría. (propuesta).
En la parte teórica contemplamos aquellas acciones de tipo formativo tutorizadas en sus diversas modalidades – esiones, jornadas, talleres, comunicaciones o ponencias en congresos, publicaciones, etc.-
CAMBIOS Y TENDENCIAS EN LA SALUD DE LA POBLACIÓN QUE JUSTIFICAN LA ESPECIALIDAD
Los cambios acaecidos en los patrones sociales, culturales y económicos, en nuestro país en las últimas décadas, han generado transformaciones en los estilos de vida, las condiciones medioambientales, valores y creencias, que han influido negativamente en el nivel de salud de la población. El desarrollo industrial, el alto índice de paro, el estrés, el sedentarismo, entre otros factores desencadenantes, están propiciando el aumento y la aparición de enfermedades y patologías agudas y crónico-degenerativas, favorecidas por los nuevos hábitos.
Para hacer frente a estas situaciones, los seres humanos estamos adaptándonos continuamente a los cambios del medio externo e interno.
Los factores del medio ambiente externo que pueden influir en el funcionamiento del cuerpo humano son de diversa índole: químicos, físicos, biológicos, psicosociales, etc., existiendo mecanismos de defensa que protegen a las personas de los factores mencionados. Pero éstos, no siempre son efectivos, rompiéndose el equilibrio dinámico de la persona, apareciendo la enfermedad.
Para dar respuesta a las necesidades que en materia de salud presenten los usuarios / clientes, es preciso planificar adecuadamente y poner en práctica los cuidados de Enfermería, con una base de conocimientos, no sólo de las personas y de los factores relativos a la salud, sino también de las alteraciones fisiopatológicas.
La profesión enfermera, a través de la historia, se ha caracterizado por su capacidad para responder a los cambios que la sociedad ha ido experimentada y consecuentemente, a las necesidades de cuidados que la población y el Sistema Sanitario han ido demandando.
La Enfermería de Cuidados Críticos y de Urgencias y Emergencias se encuentra en la actualidad en un pico de relevancia social debido principalmente a dos causas:
Las patologías cardiovasculares y accidentes se han convertido en las principales causas de muerte e invalidez en el mundo que nos ha tocado vivir.
La atención que se presta a las personas en estas situaciones queda enmarcada en el ámbito de los cuidados de críticos y de urgencias y emergencias.
Por ello, la formación Especialista en Cuidados Críticos y de Urgencias, debido a la demanda social y del entorno, es el primer paso para el desarrollo de profesionales cualificados para prestar cuidados de calidad a las personas que necesiten estas atenciones, así como constituye un importante reto para las instituciones educativas y sanitarias, que deben adaptar las estrategias a cubrir las demandas de la situación de salud de la población.
España es el segundo país europeo, tras Portugal, donde se cuentan más accidentes de tráfico, afectando principalmente a la población joven, constituyendo un problema de salud pública de gran magnitud. Representan la principal causa de mortandad entre personas con edades comprendidas entre los 5 y los 29 años.
La gravedad de esta situación también se refleja en la importancia de las secuelas que los accidentes llegan a ocasionar. El 40 por ciento de las minusvalías que se producen en España están causadas por estos accidentes, que constituyen la primera causa de lesión medular como consecuencia de un traumatismo y también de incapacidad laboral entre la población joven. Se calcula que cada año aparecen 500 nuevos casos de paraplejia en España por traumatismo de tráfico y el 75 por ciento de éstos se producen entre jóvenes.
Durante 2002 alrededor de un millón y medio de personas murieron en las carreteras, y más de 50 millones resultaron heridas por esta misma causa. Sólo en Europa se han producido el 10 por ciento de estos fallecimientos.
Esta cifra representa más del 2,1 por ciento de la mortalidad mundial y hace que los accidentes de tráfico se sitúen en el noveno lugar entre las causas de morbilidad y mortalidad en el mundo.
En España, los accidentes de tráfico constituyen actualmente la quinta causa más frecuente de muerte, sólo por detrás de las enfermedades cardiovasculares, las neoplásicas, las respiratorias y las digestivas. Así, en el año 2002, se registraron 5.347 víctimas mortales en nuestras carreteras.
Desde mediados de la década de los 80, las situaciones críticas y de urgencias han crecido constantemente, pero su ritmo se ha acelerado los últimos años en los que han irrumpido otros dos factores determinantes: la búsqueda inmediata y lo más completa posible de la resolución de los problemas de salud y la confianza en la capacidad tecnológica para hacerlo. ¿Percepción subjetiva del ciudadano, abandono de la función educadora y preventiva de propio sistema? ¿0 desbordamiento de éste en su dificultad para adecuarse normalmente a un mundo más exigente y agresivo? La realidad es la que es y a la que hemos llegado: millones de ciudadanos atendidos por miles de profesionales que las urgencias han ido incorporando en su carrera de adaptación y superación hasta conseguir una garantía de calidad asistencial y constituir por sí mismas un valor añadido, máxime teniendo en cuenta su aportación a la alta resolución y el creciente peso en la formación permanente.
Resulta evidente que el sistema de salud ha de garantizar unos profesionales capacitados para atender a esta demanda y ello no es posible si no se aborda desde una formación específica para ello.
TENDENCIAS DEL SISTEMA SANITARIO QUE INDICAN LA NECESIDAD DE LA ESPECIALIZACIÓN
La Enfermería en Cuidaos Críticos y de Urgencias, aparece en un mundo en constante evolución, en el que los cambios se desarrollan vertiginosamente, con una capacidad técnica y científica como hasta ahora jamás conocida. Ésta adquiere su desarrollo en un momento en el que la Enfermería trata de potenciar, como nunca, su identidad, con un aumento de su autonomía, de investigación propia, de búsqueda crítica de teorías y caminos que fundamenten la profesión y los cuidados.
La asistencia sanitaria evoluciona día a día, de manera dinámica. Se incorporan avances tecnológicos, nuevos conocimientos basados en estudios científicos, innovadoras formas de gestión y administración,... y así, aquello que hace unos años parecía imposible o simplemente no se tenía en cuenta, hoy cobra una notoriedad, cimentando la base para la creación de un nuevo concepto asistencial de salud.
El volumen de la atención urgente, y la creciente demanda, ponen de manifiesto la evolución del desarrollo de estos servicios como un claro indicador de la necesidad de dotar de profesionales enfermeros especialistas, cualificados y expertos, los recursos de respuesta a la demanda ciudadana.
Comienzan a quedar atrás los tiempos en que los cuidados de críticos y de urgencias en los centros hospitalarios, eran los primeros que recibían las personas con necesidades críticas.
En este nuevo sistema, se traslada la atención al lugar de los hechos, el Hospital extiende un brazo imaginario, que valora, prioriza, presta cuidados in situ y traslada a su núcleo central al paciente donde se complementa y perfecciona la asistencia.
Esta paulatina transformación de la conciencia sanitaria, lleva consigo la formación de personal enfermero cualificado en el área de urgencias y emergencias, donde los cuidados a aplicar y tareas a realizar van a ir encaminados a la prevención, a prestar atención integral al paciente y a la familia en situaciones muy especiales, además de participar activamente en la gestión y administración de los recursos.
CAMBIOS EN LA PRÁCTICA DE LA ENFERMERÍA EN ESTA ESPECIALIDAD QUE JUSTIFICAN LA NECESIDAD DEL CONOCIMIENTO Y PRÁCTICA ESPECIALIZADA
La Enfermería de Críticos y de Urgencias es una especialidad de la Enfermería profesional que implica la integración de la práctica, la investigación, la educación y la profesionalidad.
La práctica comprende la valoración, diagnóstico y el tratamiento de la respuesta humana a los problemas percibidos, reales o potenciales, físicos o psicosociales que pueden ser episódicos, primarios y/o agudos.
La investigación es el descubrimiento y la verificación de conocimiento en base al cual puede avanzar el conocimiento de la especialidad. Está basada en la premisa que el paciente es el principal beneficiario.
La educación engloba la formación continuada de uno mismo y la enseñanza de los pacientes, de la familia y comunidad y de los otros miembros de del equipo de urgencias.
La profesionalidad (responsabilidad, autonomía, autoridad y liderazgo) contribuye al crecimiento de la especialidad, a la formación y mantenimiento de relaciones interprofesionales.
Podríamos definir la Enfermería Especialista en Cuidados Críticos y de Urgencias, como la teoría y práctica de los cuidados de críticos y de urgencias realizados por profesionales de Enfermería.
La Emergency Nurses Association, ENA, hace la siguiente definición de los cuidados urgentes: valoración, diagnóstico y tratamiento de problemas observados, actuales o potenciales, súbitos o apremiantes, físicos o psicosociales, que son fundamentalmente episódicos o agudos.
Estos problemas pueden precisar cuidados mínimos o medidas de soporte vital, educación del paciente y otras personas allegadas, referencia o traslado adecuado y conocimiento de las implicaciones legales.
Por su parte, la American Nurses Association, ANA, describe a los especialistas en Enfermería, como los profesionales de Enfermería que están involucrados en campos especializados dentro de la Enfermería y a la especialización, como un enfoque limitado a una parte del campo global de la Enfermería.
PERFIL PROFESIONAL
Los profesionales especialistas en enfermería de cuidados críticos y de urgencias proporcionarán cuidados enfermeros a personas con problemas de salud en situación crítica, de alto riesgo o en fase terminal, a nivel individual o colectivo, dentro del ámbito sanitario, prehospitalario o domiciliario, agilizando la toma de decisiones mediante una metodología fundamentada en los avances producidos en el campo de los cuidados de la salud, la ética y la evidencia científica lograda a través de una actividad investigadora directamente relacionada con la práctica asistencial.
Asimismo, por ser expertos en dicha área serán eficaces asesores en el ámbito institucional o en el equipo de salud en cualquier aspecto relacionado.
Dichos profesionales estarán capacitados para:
Prestar atención integral a la persona para resolver individualmente o como miembros de un equipo multidisciplinar, los problemas de salud que le afecten en cualquier estadio de la vida con criterios de eficiencia y calidad.
Utilizar con destreza y seguridad los medios terapéuticos y de apoyo a los diagnósticos que se caracterizan por su tecnología compleja.
Diagnosticar, tratar y evaluar de forma eficaz y rápida las respuestas humanas que se generan ante los problemas de salud reales y/o potenciales que amenazan la vida o no permiten vivirla con dignidad.
Establecer una relación terapéutica eficaz con los usuarios para facilitarles el afrontamiento adecuado de las situaciones que padezcan.
Participar activamente con el equipo multidisciplinar aportando su visión de experto en el área que le compete.
Formular, implementar y evaluar los estándares, guías de acción y protocolos específicos para la práctica de la enfermería especialista en cuidados críticos y de urgencias.
Gestionar los recursos asistenciales con criterios de eficiencia y calidad.
Asesorar como expertos en el marco sanitario global y en todos los niveles de toma de decisiones.
Proporcionar educación sanitaria a los usuarios, así como asesorar al equipo de salud en todos los aspectos relacionados con su área en la especialidad.
Asumir las competencias en materia de formación de los futuros especialistas.
Impulsar líneas de investigación que sean relevantes para el diagnóstico, las intervenciones y los resultados en la especialidad e cuidados críticos y de urgencias.
PROPÓSITO DE ENFERMERÍA ESPECIALISTA EN CUIDADOS CRÍTICOS, URGENCIAS Y EMERGENCIAS
Formar Diplomados de Enfermería, como Enfermeros Especialistas, en los conocimiento y destrezas necesarias que les permitan prestar cuidados de calidad, en el nivel avanzado de enfermería, relacionados con las situaciones críticas y de urgencias y emergencias que surgen en la trayectoria vital de los individuos y las comunidades alterando los estados básicos de salud y que suponen riesgo para la vida, dotando, al mismo tiempo, a los Enfermeros Especialistas en Cuidados Críticos, Urgencias y Emergencias de los conocimientos necesarios que les permitan formar, investigar, gestionar y asumir responsabilidades en todos los ámbitos de su campo de actuación.
OBJETIVO DE LA ENFERMERÍA ESPECIALISTA EN CUIDADOS CRÍTICOS, URGENCIAS Y EMERGENCIAS
Adquirir los conocimientos, habilidades y actitudes necesarios para asumir con eficacia el desempeño de las competencias en el ámbito de los cuidados de enfermería clínica avanzada en urgencias y emergencias.
Conocer y aplicar la metodología de los cuidados enfermeros especializados al paciente, familia y comunidad.
Identificar las necesidades de cuidados específicos en situaciones de críticos y de urgencias.
Elaborar planes de cuidados estandarizados para situaciones críticas y de urgencias.
Adaptar los planes de cuidados estandarizados a las situaciones personales de cada individuo en situaciones críticas y de urgencias.
Protocolizar y monitorizar los cuidados de enfermería en cuidados críticos y de urgencias para la aplicación y seguimiento de situaciones de alto riesgo vital.
Tener conciencia de la identidad profesional de Enfermería en Cuidados Críticos y de Urgencias.
Conocer la legislación vigente en materia de críticos y de urgencias y emergencias, y los derechos y deberes ético-legales propios de la profesión y específicos del su competencia especialista.
Desarrollar y colaborar en procesos educativos, dirigidos a pacientes/clientes, familia, profesionales y grupos significativos del medio comunitario, en el ámbito de su competencia profesional especializada.
Investigar en el campo de la Enfermería en Cuidados Críticos y de Urgencias y participar en proyectos de investigación propios e interdisciplinares.
Organizar y administrar servicios de Enfermería en Cuidados Críticos y de Urgencias.
Conocer las líneas de la política sanitaria y social que les permitan asesorar en calidad de expertos y decidir estrategias en el marco de la Especialidad en Cuidados Críticos y de Urgencias.


DOCUMENTO DE TRABAJO SOBRE REGISTROS DE ENFERMERÍA EN EL PREHOSPITALARIO (III)

RECOMENDACIÓN CIENTÍFICA 03/01/06, DE 01 DE OCTUBRE DE 2003,
REGISTRO DEL PROCESO ENFERMERO EN URGENCIAS Y EMERGENCIAS

LÍNEAS PRELIMINARES

La Enfermería, como disciplina científica que es, ha evolucionado a lo largo de su historia en una trayectoria marcada por las directrices de una sociedad cada vez más exigente desde el punto de vista profesional. Hoy día, los profesionales que pertenecemos a esta disciplina, debemos considerarnos privilegiados al poder asistir a un punto de inflexión, en todos los sentidos, que sentará las bases de la Enfermería del futuro. Sin embargo, no podemos limitarnos a desempeñar el papel de meros espectadores. Es nuestra obligación y responsabilidad ser protagonistas directos de este cambio.

La SEEUE asume y acepta con esta publicación su parte de responsabilidad como sociedad científica, cubriendo un espacio que, hasta ahora, no ha sido posible llenar, a nuestro entender, de manera plenamente satisfactoria por parte de los implicados (profesionales asistenciales, docentes, teóricos, ... etc); tal vez porque no hemos sido capaces de crear una herramienta lo suficientemente útil y adaptada al trabajo diario en nuestro medio.

No es nuestra intención polemizar sobre la conveniencia o no de la adopción del método enfermero, es decir, del proceso enfermero en el área de las urgencias y emergencias. Con toda sinceridad creemos que éste es un debate caduco y obsoleto. Está sobradamente demostrado que el empleo del proceso enfermero en cualquier área implica una garantía científica, profesional y de calidad, que beneficia por encima de todo al ciudadano, sin olvidar a las demás partes implicadas.

Las particulares características que acompañan a las asistencias con carácter de urgencia y / o emergencia nos obligarán a adaptar el proceso enfermero a este campo. Y es aquí, en esta contextualización, donde radica la clave para alcanzar el éxito o fracaso en nuestra empresa. En la actualidad, gracias al trabajo realizado por diversas instituciones, se ha conseguido alcanzar un lenguaje enfermero con un grado de consenso y estandarización bastante elevado, gracias a las diferentes taxonomías y clasificaciones internacionales, que reflejan las etapas del proceso de la práctica enfermera. Llegado este punto y después de todo el esfuerzo realizado, parece poco razonable no hacer uso de este lenguaje, cada vez más extendido y difundido día a día. Sin embargo, debido al carácter internacional que impregnan estas clasificaciones en su intento por reflejar de la manera más amplia la labor enfermera, es posible que no podamos acuñar algunos de sus contenidos o términos porque extralimiten las competencias o funciones del profesional de enfermería en nuestro medio de trabajo (país, comunidad autónoma, ... etc.). Por ello debemos ser prudentes en la utilización de este lenguaje común y no perdernos en divagaciones, con la excusa de tratar de obtener a toda costa nuevas competencias o funciones.

Poca utilidad tiene aplicar a la perfección el método científico si no dejamos constancia de nuestro trabajo. Registrar nuestra actividad es útil no sólo para justificar nuestra labor como profesionales sino también para garantizar la continuidad de cuidados interniveles, contribuir a la investigación y evaluar nuestro desempeño ajustado a unos estándares concretos, en esa idea de búsqueda continua de calidad, eficacia y eficiencia con el mayor acercamiento posible a la excelencia.

Esta recomendación científica emitida por la SEEUE ve la luz tras un intenso trabajo de más de un año en el que se han realizado profundas revisiones bibliográficas, consultas a expertos profesionales del ámbito de la enfermería de todos los niveles, comités científicos, profesionales en diseño y maquetación, realización de grupos nominales, consultas a bases de datos de servicios sanitarios, y un largo etc. (Ver apartado de referencias bibliográficas).

(NOTA) La utilización del término enfermero, enfermera y de cualquiera de sus derivados a lo largo de esta recomendación científica hace referencia indistintamente a ambos géneros (masculino y femenino).

A continuación enunciamos una serie de puntos que consideramos básicos e imprescindibles y que deben ser comunes a todo registro de enfermería de urgencias y emergencias. Posteriormente comentamos estos y otros aspectos relacionados de una manera más detallada. Para finalizar ofrecemos un prototipo de registro en el que hemos trabajado y que pretende contextualizar todo lo dicho hasta ahora.

REGISTRO DE ENFERMERÍA. CARACTERÍSTICAS

1.- El registro de enfermería deberá ser un documento adecuado legalmente y reconocido por la institución a la que pertenece el servicio que lo utilice, formando parte de la Historia del paciente. Contribuirá de manera fundamental a identificar patrones de respuesta y cambios en el estado del paciente, comunicar los cuidados prestados, analizar la calidad de los mismos, facilitar la continuidad de cuidados, facilitar la comprensión de los fundamentos del trabajo enfermero, justificar los servicios prestados, así como configurar una base de datos.
2.- El registro de enfermería ha de ser reflejo del proceso enfermero, por tanto deberá estar diseñado y estructurado de manera tal que recoja todas y cada una de las etapas que lo constituyen, es decir: valoración, problemas detectados (aquellos que incumben de manera independiente al profesional de enfermería y aquellos que será necesario tratarlos en colaboración con otro profesional), objetivos, intervenciones y evaluación.
3.- Deberá estar estructurado de forma clara y muy visual, con un diseño y maquetación atractiva para el profesional, de modo que los datos cruciales puedan recuperarse fácilmente. Por ello será necesario recurrir a cuantos medios técnicos avanzados se requieran en su fase de diseño (asesoramiento profesional).
4.- Así mismo existirá un espacio reservado para los datos de filiación del paciente. En los servicios donde exista el sistema de etiqueta adhesiva de identificación ésta se colocará en éste espacio.
5.- También será necesario incluir un espacio en donde aparezca el nombre del servicio o unidad así como el nombre de la institución a la que pertenece. Podrán incluirse señas visuales de identificación (logotipos).
6.- Consideramos fundamental que el primer apartado tras los datos de filiación y logotipos del centro o unidad sea el destinado a la RAC (Recepción, Acogida y Clasificación del paciente), ya que esta sociedad científica, precursora de este término, la considera como actividad propia de los Diplomados en Enfermería por su cualificación profesional. En este apartado se deberán reflejar los datos que recomienda la bibliografía y que ya han sido objeto de estudio en otras publicaciones y recomendaciones.
7.- Será obligatorio que, a lo largo del registro, existan distintos espacios habilitados para la firma de los diferentes profesionales de enfermería que intervengan a lo largo de la asistencia (RAC, Cuidados iniciales, Continuidad de Cuidados), para dejar así constancia de la transferencia y garantizar la continuidad de cuidados entre los profesionales implicados.
8.- Es recomendable acogerse a un modelo teórico de Enfermería, que presida el diseño del registro, siendo nexo de unión entre todos los apartados que lo componen. Por lo tanto habrá que adecuar los contenidos a los postulados del modelo escogido.
9.- Se hará uso del lenguaje común enfermero que ha sido proporcionado y difundido por diversas instituciones y estudiosos del tema con carácter internacional. Utilizando también la codificación numérica asignada en cada caso.
10.- En la mayoría de los casos los ítems serán cerrados (a modo de check list), para así facilitar su rápida cumplimentación, debido a la premura y falta de tiempo que caracteriza la asistencia en urgencias y emergencias. No obstante es necesario incluir los suficientes campos abiertos para poder añadir otras opciones que no hayan sido contempladas.
11.- Los contenidos de los diferentes apartados que reflejan las etapas del proceso enfermero, ofrecerán una selección de opciones (datos a valorar, problemas, objetivos o criterios de resultado, intervenciones de enfermería...). Esta selección será obtenida cuidadosamente, teniendo en cuenta las características propias del servicio, la casuística, la experiencia clínica y de los profesionales y la bibliografía al respecto; teniendo presente en todo este proceso el concepto de EBE (Enfermería Basada en la Evidencia).
12.- El registro contará con un sistema autocopiativo que proporcionará una o dos copias además del original (pudiendo ser más). Documentos que podrán ser utilizados en diferentes itinerarios, según los acuerdos que se establezcan (atención prehospitalaria, atención primaria, archivos del centro hospitalario u otros). Se podrá valorar la posibilidad de entregar una copia al paciente una vez terminada la asistencia.
13.- Para facilitar la comprensión de este registro a los profesionales recomendamos que, al dorso existan unas breves notas aclaratorias en las que se explique la manera de cumplimentación correcta del registro, abreviaturas, escalas empleadas, referencias bibliográficas, etc... a modo de instrucciones.
14.- El diseño e implantación de un registro propio de Enfermería deberá ser cimentado con una implicación directa del profesional, por lo que es imprescindible poner a su alcance la información y formación necesarias. El registro deberá ser conocido a la perfección por el profesional como si de un mapa se tratara. Se deberán desarrollar, mediante entrenamiento, las habilidades necesarias para conseguir una cumplimentación rápida y eficaz. Es fundamental que se impartan cursos, jornadas o sesiones sobre proceso enfermero y registro del mismo a estos profesionales. Así mismo es aconsejable facilitarles un manual-guía de consulta rápida de bolsillo, especialmente en los momentos iniciales.
UNA HERRAMIENTA TANGIBLE

La SEEUE propone un primer prototipo de registro en el que quedan contextualizados los puntos tratados anteriormente y que se ofrece como anexo a esta recomendación científica. Este es un primer paso en un intento de materializar una herramienta palpable que pueda utilizarse en el trabajo diario. Analizaremos algunos de los contenidos de este documento.

RAC. RECEPCIÓN, ACOGIDA Y CLASIFICACIÓN.

Es de suponer que, siendo la SEEUE una de las sociedades impulsoras de esta actividad como propia de Enfermería, sea incluida con gran protagonismo en esta propuesta de registro. Es el inicio del contacto con el ciudadano. Tal y como queda definida esta actividad en las referencias bibliográficas, hablamos de un nuevo concepto que implica no sólo una acción mecánica de estos tres verbos, sino una actitud acentuada de empatía con el problema de salud del ciudadano y su entorno, atendiendo a unos niveles de gravedad (clasificación) e implicando la creación de relaciones humanas interpersonales en el transcurso de su atención y cuidados.
No debemos limitar su ámbito de aplicación a los servicios de urgencias hospitalarios, sino que debe ser compartida con la atención extrahospitalaria; nos referimos tanto a los puntos de urgencias de atención primaria como a los equipos móviles de asistencia sanitaria de urgencias y emergencias. Es posible que en este último caso (unidades móviles), pueda verse cuestionada la aplicabilidad de la RAC, ya que podría parecer que la clasificación perdería sentido, puesto que el personal médico forma parte del equipo y está manteniendo contacto con el paciente desde el primer momento, o porque se pueda interpretar que simplemente se interviene sin más pensamiento que el de tratar de solventar la emergencia. Lejos de compartir esta opinión defendemos la aplicabilidad de la RAC en estos casos, eso sí, siendo adaptada a este medio desde el siguiente punto de vista. Pretender aplicar la RAC en el medio extrahospitalario (dentro de un equipo móvil de estas características) del mismo modo que lo hacemos en el hospitalario es sumamente complicado, pero con la misma rotundidad afirmamos severamente que, la RAC implica un modo relacional, una actitud desde el punto de vista holístico hacia el paciente y su entorno; detalles estos que deben ser abordados como una actividad propia de los diplomados en enfermería por su cualificación profesional sea cual sea su ámbito de trabajo y debiendo ser registrada. Se trata por tanto de “engrandecer” este momento en el que se mantiene un primer contacto con el ciudadano, dotándolo de importancia y entidad propia. La priorización se hará con respecto a la atención médica y de cuidados de enfermería; sobre la primera es indudable que, si ya está presente la figura del personal médico a ellos les corresponde pero, con respecto a los cuidados, es la enfermera la que debe asignar la prioridad (pensando también en este punto en la posterior asistencia en el centro hospitalario) pues se dará el caso que, demandantes en los que se descarte una gravedad médica inminente necesiten ver atendidas sus necesidades de manera apremiante (enfermos terminales, pacientes con estado de agitación, pacientes con problemas sociales, etc...). En ningún caso esta actitud supondrá conflicto o enfrentamiento alguno entre las dos figuras (médica y enfermera). Es evidente que se atenderán primero aquellas necesidades que supongan un riesgo vital.
Las catástrofes o emergencias colectivas son límites de la RAC, puesto que en estos casos es inviable su aplicabilidad, utilizándose el concepto tradicional de triage .

El proceso enfermero por tanto, tiene su inicio en la RAC, es por ello que la enfermera podrá, ya desde el inicio, recoger datos sobre algunas necesidades, detectar los primeros indicios indicativos de problemas reales o potenciales, marcar unos objetivos iniciales y llevar a cabo las primeras intervenciones que contribuyan a alcanzar esos objetivos. Todo esto deberá ser registrado en los apartados correspondientes.

Al área que se corresponde con este apartado en el registro se le ha asignado el color amarillo / verde.

LA VALORACIÓN

Hemos optado por asumir el modelo de Virginia Henderson (14 necesidades humanas básicas) en el diseño de esta propuesta de registro. En nuestra opinión, se adapta perfectamente a las peculiaridades de la asistencia en nuestra área de trabajo. Además es muy conocido entre los profesionales. Con respecto a la valoración según este modelo creemos que ayuda a simplificar esta etapa, ya que las necesidades son muy claras y están perfectamente definidas, atendiendo a las distintas esferas (bio-psico-social). No pretendemos que se cumplimenten desde el principio todos los ítems que aparecen en este apartado. Creemos que el criterio de cada profesional le guiará sobre qué necesidades deben enfocarse en un principio. Por ello en el título de cada necesidad hay un cuadro de color blanco que deberá marcarse cuando la necesidad haya sido valorada y dejarlo en blanco si no es así. Esto facilita el centrarnos, en función de las circunstancias de cada caso (nivel de prioridad, disponibilidad de tiempo, carga de trabajo, ...), en las necesidades que consideremos más relevantes. Además permite que, a lo largo de toda la asistencia, distintos profesionales puedan terminar de completar la valoración de la totalidad de las necesidades si así lo creen necesario.

Al igual que en el resto de apartados del registro, para establecer la relación de items a valorar en cada necesidad se han consultado las fuentes que aparecen reflejadas en el apartado de bibliografía.

Al área que se corresponde con este apartado en el registro se le ha asignado el color naranja.

LOS PROBLEMAS DETECTADOS
Sin pretender desarrollar de manera extensa el modelo conceptual escogido y los conceptos relacionados, sí queremos puntualizar algunos aspectos que ayudarán a entender mejor la propuesta de registro. Dos son los tipos de problemas que identificaremos en nuestro trabajo y por tanto que quedan registrados.
Aquellos en los que la enfermera necesita de la colaboración de otro profesional para abordarlos son los que llamamos problemas de colaboración. En ellos el usuario necesita que la enfermera haga por él las actividades relacionadas con el tratamiento y control prescrito por otro profesional (normalmente el médico). En este registro estos problemas aparecen en forma de lista para ser marcados si se producen y han sido enunciados siguiendo terminología médica. Si el problema no se ha producido todavía, sino que se detecta en grado de potencialidad se enuncia con la expresión “CP:” (complicación potencial) seguida del término médico preciso y después se añade si es posible la causa, precedida de la expresión “2º a”(secundario a).
Existen otros problemas a los que llamamos Diagnósticos Enfermeros en los que la enfermera realiza un juicio clínico sobre el paciente / familia / comunidad, ante la respuesta que cualquiera de éstos manifiesta frente a problemas de salud reales o potenciales. En este caso la enfermera puede resolverlos de manera independiente al ser la única responsable y no requerir la ayuda de otro profesional.

Para abordar los Diagnósticos enfermeros existe una terminología que ha sido consensuada y desarrollada por instituciones de prestigio a nivel internacional, creando así un lenguaje estandarizado. La posición que adopta la SEEUE en este sentido es la de apoyar y promover la utilización de este lenguaje común. Sin embargo debemos aportar unas notas de prudencia y cautela en los términos que desarrollamos a continuación. Las particulares características de la profesión enfermera en el entorno de las urgencias y emergencias, así como el entorno socio-laboral y legislativo provocan que, en muchas situaciones, no podamos emplear los términos recogidos en esta terminología a la que nos referimos (a pesar de que es posible que estos mismos términos sí puedan ser empleados en otros entornos de trabajo distintos a las urgencias o emergencias al cambiar o modificar estas particularidades). El argumento de que las limitaciones de tiempo con las que contamos en ocasiones dificultan la fase de triangulación o contraste de los datos obtenidos en la valoración, es utilizado por aquellos detractores del empleo del lenguaje de las “tres N” en urgencias y emergencias, pues entienden que puede provocar precipitaciones en forma de errores en la elaboración de los problemas detectados. En estas situaciones proponemos que se cuenten con datos razonables a la hora de enunciar este tipo de juicios, si no como reales, al menos con indicios o sospechas suficientes para ser planteados como potenciales de cara a la continuidad asistencial con otros niveles. Concretamente opinamos que en este lenguaje conocido hoy día como terminología NANDA, NIC, NOC existen algunos términos planteados como factores relacionados, etiquetas diagnósticas, criterios de resultado o intervenciones de enfermería que tienen muy difícil su aplicación en nuestro medio, al menos hoy día tal y como esta sociedad científica entiende la asistencia de enfermería en urgencias y emergencias. Estamos convencidos de que nuestra profesión evolucionará con el tiempo, al igual que lo hará este lenguaje común, lo que supondrá que cada vez sea más matizado y perfilado, lo que contribuirá decisivamente a su implantación completa. En definitiva, apostamos decididamente por la utilización de esta terminología de manera lógica y razonable, sin pretender su uso indiscriminado en aquellas situaciones de difícil aplicación, a la par que se desarrollan aptitudes y habilidades por parte de los profesionales así como una evolución natural de la profesión y un desarrollo más amplio de la terminología internacional. Al mismo tiempo consideramos que, (en tanto se alcanza esta evolución) si aparecen dudas razonables, exista la posibilidad de identificar el problema detectado recurriendo a otro tipo de enunciados, eso sí, apoyados en la bibliografía.

Seguido al enunciado anterior, bajo el punto de vista del modelo conceptual al que nos hemos acogido, la enfermera puede actuar en dos vertientes ante este tipo de problemas. Podrá hacerlo fomentando / completando la independencia del paciente, proporcionándole para ello la fuerza (física o psíquica), el conocimiento o la voluntad necesarias. Por otro lado en aquellos casos en los que el paciente no pueda alcanzar la independencia debido a que no es autónomo en cuanto a capacidad física o psíquica se refiere, la enfermera deberá suplir de manera parcial o total al paciente, pues de otro modo no alcanzaría nunca la satisfacción de sus necesidades. En conclusión, nos estamos refiriendo a dos tipos de problemas :

a) En los problemas de independencia la enfermera trata de completar la independencia del paciente para que pueda satisfacer sus necesidades, y lo hace proporcionando la fuerza, conocimiento o voluntad necesarias. Estas tres palabras se convierten a partir de ahora en pilares fundamentales, que nos servirán incluso para discernir de qué tipo de problema se trata. Para enunciar estos problemas o diagnósticos enfermeros utilizaremos la Taxonomía II de la NANDA y por tanto sus normas de enunciado y codificación (que no reproducimos al ser ampliamente conocidas, en todo caso remitimos a los lectores interesados a las notas bibliográficas).
b) En los problemas de autonomía, que también son considerados como diagnóstico de enfermería, la enfermera suple de manera total o parcial al paciente para poder satisfacer sus necesidades. La taxonomía NANDA no es apropiada en estos casos, sino que se recurre a una taxonomía propia elaborada por expertos y teóricos. Tal y como queda reflejado en el registro sólo son 7 los problemas de autonomía que se contemplan según la bibliografía consultada. Al lado de cada problema habrá que indicar si la suplencia es total (ST) o parcial (SP). Con la inclusión en el registro de los problemas de autonomía, añadimos una opción más que puede ser usada por el profesional en aquellos casos en los que la situación no se ajuste totalmente al lenguaje NANDA, pero que tampoco pueda ser enmarcado como problema colaborativo, pues atañe directamente a la profesión enfermera.

En ambos casos el registro ofrece una lista (check list) de problemas, con campos cerrados, para que sean marcados por el profesional. Por supuesto existen campos abiertos para incluir opciones no recogidas.
Al área que se corresponde con este apartado (problemas de colaboración, problemas de autonomía, diagnósticos enfermeros NANDA) en el registro se le ha asignado el color azul con degradado.

OBJETIVOS, CRITERIOS DE RESULTADO E INDICADORES

Siguiendo la secuencia lógica del proceso enfermero corresponde la etapa de planificación de objetivos. Tratando de proporcionar una imagen de linealidad en el tiempo (presente en todo momento en el registro), al lado de cada uno de los problemas detectados queda reflejado el objetivo marcado. Se han obviado los objetivos referentes a los problemas colaborativos, puesto que no dependen exclusivamente de enfermería. Para establecer los objetivos relacionados con los problemas de autonomía hemos seguido las recomendaciones que establece la bibliografía, por tanto se corresponden también con un número de 7 (uno por cada problema). Sin embargo para los diagnósticos enunciados con la Taxonomía II de la NANDA recurrimos a la Clasificación de Resultados de Enfermería (NOC) del Grupo de Trabajo de la Universidad de IOWA. A cada diagnóstico se le ha asignado un criterio de resultado seguido de un indicador. Dentro de los propuestos por el grupo de trabajo para cada diagnóstico, han sido escogidos los criterios e indicadores que más se pueden ajustar al campo de las urgencias y emergencias. Se presentan ya enunciados mediante campos cerrados para marcarlos, pero si no se está de acuerdo con los escogidos existe un campo abierto para enunciar otro que el profesional considere más adecuado.
Al área que se corresponde con este apartado en el registro se le ha asignado el color violeta con degradado.
INTERVENCIÓN

Tres son los grupos en los que hemos dividido las intervenciones del registro, asociando cada uno de ellos a los tres tipos de problemas que puedan detectarse (de colaboración, de autonomía, diagnósticos NANDA). Se ha tratado de extraer las intervenciones más significativas para cada tipo de problema, mediante enunciado y codificación según la Clasificación de Intervenciones de Enfermería (NIC) del Grupo de Trabajo de la Universidad de IOWA. Lo ideal es que quedara constancia de la totalidad de las actividades que corresponde a cada intervención, pero pensamos sería interminable y complejo poder recogerlo así en un registro para urgencias y emergencias, por ello, salvo algunas excepciones en los que a lado de cada intervención aparecen campos abiertos (para completar calibre de catéter, localización, material empleado en inmovilización, localización de herida o lesión, escala del dolor, evolución de dolor, escala RAMSAY, ....), sólo es chequeada la intervención, pues pensamos que es suficientemente orientativo. Como en secciones anteriores se reproducen espacios abiertos para incorporar nuevas intervenciones.
En este apartado, correspondiéndose con el grupo de problemas de colaboración, hemos incluido una gráfica sencilla donde quedarán recogidos datos tales como fármacos y vía, entradas y salidas de líquidos y valores de las constantes. Por limitaciones de espacio no ha sido posible incluir una gráfica más amplia, pero nuestro objetivo sólo era el de facilitar la recogida de datos en asistencias de urgencias o emergencias, lo que implica una limitación en el tiempo. Esta gráfica no está diseñada, en principio, para estancias prolongadas de hospitalización (observación), pues entendemos que estos casos pasan a ser un ingreso prolongado que se sale de la atención de urgencias y emergencias y que deberían tener un registro propio.

Al área que se corresponde con este apartado en el registro se le ha asignado el color rojo con degradado.

EVALUACIÓN. CONSECUCIÓN DE OBJETIVOS

Los problemas de autonomía y los diagnósticos enfermeros (NANDA), atendiendo a los objetivos relacionados, son objeto de esta fase en la propuesta de registro que planteamos. Los primeros se medirán en cuanto a su consecución (alcanzado o no alcanzado) chequeando el cuadro correspondiente de la columna con el título Objetivos Alcanzados. En los segundos se emplea la metodología propuesta por el Grupo de Trabajo de IOWA del Proyecto NOC, en el que se puntúa cada indicador numéricamente de 1 a 5, siendo el 5 el grado mayor de consecución y equiparándose cada número a una medida según el indicador escogido. En este último caso la columna está dividida en 2 con lo que se ofrece la posibilidad de hacer una primera evaluación y, si así se pretende reflejar, otra segunda, a modo de reevaluación.
Al área que se corresponde con este apartado en el registro se le ha asignado el color violeta con degradado.

OTROS APARTADOS

La identificación mediante nombre y firma de los diferentes profesionales de enfermería que intervienen en todo el proceso ofrecen una visión de continuidad de cuidados, por ello le otorgamos gran valor y designamos apartados específicos para ellos. El destino final es un apartado que incorporamos para que quede constancia a efectos de análisis de investigación y para que exista reflejo del alta con necesidad de continuidad de cuidados enfermeros (derivación), lo que supondría un nexo de unión entre diferentes niveles asistenciales.

Al área que se corresponde con este apartado en el registro se le ha asignado el color gris con degradado.

La utilización de colores para cada apartado no se hace sólo a efectos visuales de organización, sino que esconde una codificación de colores por etapas a la hora de editar una guía de consulta rápida de bolsillo sobre proceso enfermero y registro del mismo, donde la consulta sería de fácil y rápido acceso gracias a este código de colores.
LAS BASES. HACIA DÓNDE VAMOS

Esta propuesta de Registro de Enfermería de Urgencias y Emergencias que ofrece la SEEUE como sociedad científica no es dogmática. No pretende dejar zanjado el tema, sino abrir un proceso dinámico de revisión y evolución continua. Sólo es el reflejo de la inquietud de profesionales en un esfuerzo por dotar a su trabajo de una mayor identidad y entidad.

Este es el principio de un largo trayecto. Una vez dotada esta herramienta del consenso y beneplácito de los profesionales e instituciones implicadas deberíamos aunar esfuerzos y trabajar en conjunto en su utilización. Futuros estudios multicéntricos que utilicen como denominador común un registro único aportarían luz suficiente sobre prevalencias en cuanto a ítems de valoración, etiquetas diagnósticas, criterios de resultado, indicadores de resultado e intervenciones de enfermería en las unidades de urgencias y emergencias. Esto ayudaría aún más a elaborar un registro mejor definido, “afinado” y perfilado, que facilitaría enormemente nuestro trabajo.

Se trata de utilizar ese registro bajo el soporte y medios técnicos que mejor se adapten a las características de nuestro trabajo, facilitándonos al máximo el proceso de registro. En este sentido los avances de las nuevas tecnologías tienen mucho que decir. Los sistemas de redes inalámbricas, Intranet, ordenadores de bolsillo, ... son ya una realidad que, pensamos, deben ser aprovechados al máximo orientando su utilización a emplear la máquina en beneficio del ser humano.

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8. McCloskey, JC y varios. Clasificación de Intervenciones de Enfermería (NIC). Editorial HARCOURT, 3ª Edición. 2001 Madrid.
9. North American Nursing Diagnosis Asociation. NANDA Diagnósticos Enfermeros: Definición y clasificación 2001- 2002. Harcourt. Barcelona 2001.
10. Phaneuf, M.La Planificación de los Cuidados Enfermeros. McGraw-Hill, Interamericana. 1999 México.
11. Rodríguez Salvador, MM. Y varios. Experiencia de implantación del proceso enfermero en emergencias. Tempus Vitalis 2003; 3(1): 4-10.
12. Romero-Nieva Lozano, J. Y varios. Marco referencial en Enfermería de Urgencias y Emergencias. Memorandum SEEUE 2003. Madrid.
13. SEEUE. Recomendación Científica 99/01/01. De las funciones y tareas propias de los Diplomados de Enfermería en la recepción, acogida y clasificación de los pacientes en el área de urgencias. SEEUE. 1999, Madrid.
14. Subirá Invernón, A. Y varios. Diseño de un sistema de registro mediante la aplicación de lenguaje estandarizado para la planificación de cuidados en el paciente crítico. Tempus Vitalis 2002; 2 (3): 63.
15. Torres López, AM y varios. Guía de Cuidados Enfermeros en el paciente crítico. Fundación IAVANTE, Consejería de Salud, Junta de Andalucía. 2002 Málaga.
16. OTRAS FUENTES CONSULTADAS
a. EPES. Base de Datos Registro de Enfermería. Empresa Pública de Emergencias Sanitarias, Servicio Provincial 061 de Jaén.
b. EPES. Memoria Empresa Pública de Emergencias Sanitarias 2003. Consejería de Salud de la Junta de Andalucía.
c. EPES. Guía de Cumplimentación de los Registros de Enfermería. Empresa Pública de Emergencias Sanitarias. Consejería de Salud de la Junta de Andalucía. 2003.
d. García Cazalilla, MC. Análisis crítico del actual registro enfermero: Grupo Nominal. Publicaciones Intranet EPES 061, Servicio Provincial de Jaén. 2002.
e. Real Decreto 1231/2001 de 8 de Noviembre. BOE número 269. 40986-40999. De los Estatutos generales de la Organización General de Enfermería de España, del Consejo General y de Ordenación de la actividad profesional de enfermería.
f. SAECC. I Conferencia de Consenso de la Sociedad Andaluza de Enfermería de Cuidados Críticos. Estándares para la Recepción, Clasificación y Atención Sanitaria Inicial de pacientes en Urgencias. Documento Recomendaciones Definitivas. 2002.
g. SEEUE. Reuniones Grupo de Trabajo SEEUE 2002 Proyecto NIPE de ISECS.

DOCUMENTO DE TRABAJO SOBRE REGISTROS DE ENFERMERÍA EN EL PREHOSPITALARIO (II)

HOJA DE REGISTRO DE ENFERMERIA
PRE HOSPITALARIO

I). INFORMACION GENERAL

PERSONALES
Apellidos y Nombres…………………………………………………DNI……………………….
Sexo ( M ) ( F ) Edad……………………..Grupo Sanguíneo……………………….
Domicilio…………………………………………………………Teléfono……………………….

DATOS DE LA EMERGENCIA
Lugar del Accidente…………………………………………………………………………………
Fecha del accidente………………………. Hora del suceso……………………………………….

MOTIVO DE LA EMERGENCIA:

Convulsiones ( ) Accidente de tránsito ( ) Aborto ( )
Coma diabético ( ) Accidente en casa ( ) Parto ( )
Hipertensión Arterial ( ) Quemaduras ( ) Puerperio ( )
Intoxicaciones ( ) Ahogamiento ( ) Feto ( )
Otros especificar: HPAF -HPP ( ) Otros especificar:
......................................... Otros especificar: ...............................
......................................... ...........................................

VALORACION SUBJETIVA:
…………………………………………………………………………………………………………
…………………………………………………………………………………………………………
II). VALORACION OBJETIVA

PA:………mmHg. FC:………..x’ FR:………..x’ Sat O2:…….% T°:.........°C

2.1. ESTADO DE CONCIENCIA:

*ADULTOS :
RESPUESTA OCULAR ( ) RESPUESTA VERBAL ( ) RESPUESTA MOTORA ( )
TOTAL : ( ) puntos.

*NIÑOS: TOTAL: ( ) Puntos
APERTURA OCULAR
RESPUESTA VERBAL
RESPUESTA MOTORA
Espontáneamente 4
Balbuceo 5
Mov espontaneos 6
Al hablarle 3
Irritabe 4
Retira a tocar 5
Al Dolor 2
Llanto a dolor 3
Retira al dolor 4
Ausencia 1
Quejidos al dolor 2
Flexion anormal 3

Ausência 1
Extension anormal 2


Ausencia 1

RESPUESTA PUPILAR:
Isocóricas ( ) Mióticas ( ) Fotorreactivas ( )
Anisocoricas ( ) Midriáticas ( ) No fotorreactivas ( )






2.2. EVALUACION DEL DOLOR:
*ADULTOS Escala numérica

0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10
*NIÑOS Escala de rostros de dolor

2.3. EVALUACION CEFALO CAUDAL:

Cabeza ...................................................................................
Cuello ...................................................................................
Hombros ...................................................................................
Tórax Anterior .....................................................................................
Tórax posterior .....................................................................................
Abdomen .....................................................................................
Pelvis ......................................................................................
Genitales ......................................................................................
Miembros sup .......................................................................................
Miembros inf. ........................................................................................

III. DIAGNOSTICO DE ENFERMERIA:
...............................................................................................................................................................
................................................................................................................................................................

IV). INTERVENCION DE ENFERMERIA:

ABC de la RCP ( ) Instalación de Vía ( ) Collarín cervical ( )
Oxigenoterapia ( ) Fluidoterapia ( ) Férula ( )
DEA ( ) Aspirac.de secreciones ( ) Intubación endotraqueal ( )
VAM ( )
Medicación: dosis ........................ hora ....................... vía.......................
Otros .....................................................................................................................................................

TRASLADO:
Centro estatal……………………………………Centro privado…………………………………….
Otro. .....................................................................Hora de llegada........................................................

ESTADO DE GRAVEDAD DELPACIENTE:
Leve ( ) Delicado ( ) Grave ( ) Fallecido ( )

RESPONSABLE DE TRASLADO:
………....................................................................................................................................................
RESPONSABLE DE RECEPCION:
Otros .....................................................................................................................................................

DOCUMENTO DE TRABAJO SOBRE REGISTROS DE ENFERMERÍA EN EL PREHOSPITALARIO

REGÍSTROS DE ATENCIÓN ENFERMERA (R. A. E.)
EN URGENCIAS Y EMERGENCIAS EXTRAHOSPITALARIAS


Es indiscutible la necesidad de que el enfermero de urgencias y emergencias extrahospitalarias registre su proceder, puesto que:

- Legalmente está obligado a ello. Es imperativo que se realice y que quede constancia por escrito del proceso enfermero efectuado, como garantía para unos cuidados de calidad. Indiscutiblemente, nuestros pacientes se benefician de ello.

- Favorece la continuidad de cuidados enfermeros entre los distintos niveles asistenciales, entre el ámbito extrahospitalario y el hospitalario.

- Aumenta la seguridad clínica, al evitar errores o malas interpretaciones en la transferencia oral.

- Permite la identificación de problemas familiares y sociales que en numerosos casos son causa de problemas sanitarios que pueden llegar a poner en riesgo la vida de nuestros pacientes (manejos inefectivos del régimen terapéutico, cansancio del rol del cuidador, etc.). La visita del enfermero de urgencias y emergencias a los domicilios de los pacientes no es programada, con lo que podemos recabar información de los hábitos de vida, condiciones higiénicas, nivel de dependencia real, nivel de cumplimiento del tratamiento, etc.

- Supone una herramienta para la investigación enfermera insustituible.

- Pone de manifiesto la labor y la carga de trabajo en relación a cada tipo de asistencia del enfermero de urgencias y emergencias, sirviendo como elemento de justificación, de adecuación a los procedimientos establecidos, etc.


Para instaurar un Registro de Atención Enfermera (RAE) en un Servicio de Urgencias y Emergencias Extrahospitalarias, al igual que en cualquier otro ámbito, es aconsejable:

- Constituir un grupo de trabajo compuesto por enfermeros expertos y debidamente cualificados, que se encargue del diseño del RAE, de la formación, información y asesoría a los profesionales, de la puesta en marcha y del control

- Establecer un modelo teórico en que fundamentar el registro, irrenunciable para que éste sea científico y poder emplear los datos recogidos para la investigación enfermera. A la hora de la elección del modelo teórico habría que tener en cuenta el adoptado por el resto de servicios sanitarios, para favorecer la continuidad de cuidados.

- Homogeneizar el nivel de formación de los enfermeros en todas las fases del proceso enfermero, en las taxonomías internacionales y, por supuesto, en el modelo teórico en que vaya a basarse dicho registro.

- Realizar pilotajes de versiones provisionales del RAE y solicitar aportaciones de los enfermeros a las mismas, para lograr un registro lo más afín posible a las necesidades del servicio.


Los RAE en Urgencias y Emergencias Extrahospitalarias deben reunir ciertos requisitos imprescindibles, para evitar rechazo o apatía por parte del enfermero a la hora de cumplimentarlo, debido a las peculiaridades de la atención sanitaria en este ámbito. Así pues deben:

- Estar basados en un modelo teórico y ser fieles al mismo para asegurar un mejor entendimiento por todos los enfermeros, favoreciendo el uso de un lenguaje estandarizado.

- Ser prácticos a la hora de cumplimentarlos y recoger todas las fases del proceso en orden lógico.

- Permitir una valoración parcial o focalizada de las diferentes necesidades, patrones funcionales, etc., en función de la gravedad del paciente.

- Recoger la situación de vida y nivel de dependencia del paciente para poder comparar con los hallazgos encontrados en la asistencia de urgencias y emergencias.
Disponer de campos a rellenar con cruces, para una valoración somera y rápida, y campos abiertos, para una explicación más detallada de aspectos importantes en relación a cualquiera de las fases del proceso enfermero.

DOCUMENTO DE TRABAJO SOBRE PERFIL PROFESIONAL (III)

PERFIL POR COMPETENCIAS DE LA ENFERMERA ESPECIALISTA EN EMERGENCIAS Y DESASTRES

La enfermera especialista en emergencias y desastres, es un profesional que ha adquirido competencia científica y técnica para proporcionar cuidados al individuo, familia y comunidad que tienen problemas de salud en situación critica, de alto riesgo o en fase terminal; agilizando la toma de decisiones mediante una actitud de responsabilidad legal, humanística, ética, y de evidencia científica lograda a través de una actividad investigadora relacionada a la practica asistencial.
COMPETENCIAS SOCIALES Y BASICAS
· Demuestra en su actuar profesional principios y valores éticos universales y respeto a las normas vigentes.
· Respeta los derechos humanos del usuario, familiares, entorno profesional y miembros de la comunidad, considerando la diversidad cultural
· Establece comunicación asertiva con el usuario, familia, comunidad y miembros de la comunidad profesional
· Utiliza los conceptos teóricos y el conocimiento de los cuidados de enfermería como base para la toma de decisiones en la práctica de enfermera en situaciones de emergencias y/o desastres
· Participar activamente con el equipo multidisciplinario aportando su visión de experto en el área de su especialidad







· Establece una relación terapéutica eficaz con los usuarios para facilitarles el afrontamiento adecuado de las situaciones que padezcan
· Demuestra capacidad resolutiva frente a contingencias administrativas
· Demuestra compromiso con el cuidado de la vida y la salud de la persona, familia y comunidad
· Valora la situación del país dentro del contexto social, político y económico

COMPETENCIA TECNICA
· Valora inmediatamente la situación de salud del usuario en estado crítico o en riesgo inminente de muerte, utilizando criterios de oportunidad y precisión
· Realiza intervención de enfermería en situaciones de urgencia, emergencia y desastres utilizando protocolos y/o guías de atención, con criterios de efectividad, oportunidad y precisión
· Presta atención integral al usuario y realiza seguimiento del estado hemodinámico, metabólico y neurológico en emergencia, para resolver individualmente o como miembro del equipo de salud, los problemas de salud detectados a través de signos y síntomas de alarma
· Mantiene actitud proactiva en el desempeño de sus responsabilidades profesionales y se actualiza permanentemente sobre los avances científicos y tecnológicos de su profesión
· Demuestra capacidad resolutiva frente a contingencias administrativas
· Realiza triage en situaciones de emergencias masivas y desastres.
· Maneja con habilidad y destreza equipo e instrumentos de alta tecnología , en situaciones de emergencias y/o desastres
· Formula, implementa y evalúa los estándares, guías de acción y protocolos específicos para la práctica de la Enfermería en Emergencias y Desastres
· Participa en el diseño, implementación y evaluación de planes de respuesta, contingencia en situaciones de emergencias masivas y desastres
· Participa en planes de preparación al personal del entorno de la institución y comunidad
· Desarrolla programas educativos dirigidos al usuario, familia y comunidad en concordancia con las necesidades de la especialidad y política institucional
· Realiza investigaciones en el campo de la especialidad, enfermería y salud, que aportan a la generación de nuevos conocimientos y modelos de intervención para la solución de la problemática de la especialidad
· Asesora al equipo de salud en todos los aspectos relacionados con emergencias masivas y Desastres.
· Asume responsabilidades y compromisos en materia de formación de los futuros enfermeros especialistas


DOCUMENTO DE TRABAJO SOBRE PERFIL PROFESIONAL (II)


PERFIL PROFESIONAL PARA ENFERMERÍA CLÍNICA
AVANZADA EN URGENCIAS Y EMERGENCIAS

Los especialistas en Enfermería Clínica Avanzada en Urgencias y Emergencias proporcionarán cuidados enfermeros a personas con problemas de salud en situación crítica, de alto riesgo o en fase terminal, a nivel individual o colectivo, dentro del ámbito sanitario o domiciliario, agilizando la toma de decisiones mediante una metodología fundamentada en los avances producidos en el campo de los cuidados de la salud, la ética y la evidencia científica lograda a través de una actividad investigadora directamente relacionada con la práctica asistencial.

Asimismo, por ser expertos en dicha área serán eficaces asesores en el ámbito institucional o en el equipo de salud en cualquier aspecto relacionado.

Dichos profesionales estarán capacitados y serán competentes para :

1. Prestar atención integral a la persona para resolver individualmente o como miembros de un equipo multidisciplinar, los problemas de salud que le afecten en cualquier estadio de la vida con criterios de eficiencia y calidad.
2. Utilizar con destreza y seguridad los medios terapéuticos y de apoyo al diagnósticos que se caracterizan por su tecnología compleja.
3. Diagnosticar, tratar y evaluar de forma eficaz y rápida las respuestas humanas que se generan ante los problemas de salud reales y/o potenciales que amenazan la vida o no permiten vivirla con dignidad.
4. Establecer una relación terapéutica eficaz con los usuarios para facilitarles el afrontamiento adecuado de las situaciones que padezcan.
5. Participar activamente con el equipo multidisciplinar aportando su visión de experto en el área que le compete.
6. Formular, implementar y evaluar los estándares, guías de acción y protocolos específicos para la práctica de la Enfermería Clínica Avanzada en Urgencias y Emergencias.
7. Gestionar los recursos asistenciales con criterios de eficiencia y calidad.
8. Asesorar como especialista en el marco sanitario global y en todos los niveles de toma de decisiones.
9. Proporcionar educación sanitaria a los usuarios, así como asesorar al equipo de salud en todos los aspectos relacionados con su área en la especialidad.
10. Asumir las competencias en materia de formación de los futuros especialistas.
11. Impulsar líneas de investigación que sean relevantes para el diagnóstico, las intervenciones y los resultados en la clínica avanzada en urgencias y emergencias.

DOCUMENTO DE TRABAJO SOBRE PERFIL PROFESIONAL


COMPETENCIAS DEL ENFERMERO/A EN URGENCIAS Y EMERGENCIAS
INTRODUCCIÓN

El Comité Consultivo para la Formación de Enfermeros en reunión celebrada el 13 de Enero de 1998, en consecuencia del consejo Europeo de Turín, aprobó el informe y recomendación sobre las competencias requeridas para el ejercicio de la actividad de enfermero responsable de cuidados generales en la Unión Europea, bajo el epígrafe XV/E/8481/4/97-ES. En el se contempla lo siguiente :

COMPETENCIAS : DEFINICIONES

El término competencia tiene distintas acepciones y su utilización varía dependiendo de que se aluda al mundo laboral, empresarial, del derecho, de la educación o de la formación. En lo relativo a los cuidados de enfermería, por competencias cabe entender las cualificaciones específicas necesarias para el ejercicio de la profesión.
En este ámbito, las competencias se definen como las características individuales (conocimientos, habilidades y actitudes) que permiten a una persona ejercer su actividad de forma autónoma, perfeccionar permanentemente su práctica y adaptarse a un entorno en constante mutación.
La adquisición de los conocimientos, habilidades y actitudes requeridos se efectúa en el marco de una formación de una duración mínima determinada y con un contenido específico de la profesión.
Las competencias adquiridas al término de la formación varían. El ejercicio de la profesión exige que el enfermero entre en un proceso de desarrollo permanente, de puesta al día personal y que tenga una capacidad de evolución a fin de poner al día sus conocimientos , de poder adoptar decisiones, e incluso, de introducir cambios en el ámbito profesional.
La cuestión de las competencias plantea ciertos problemas que deben tratarse el seno de los órganos de decisión. El programa de estudios debe confeccionarse respetando dichas decisiones. Los puntos principales están relacionados, en particular, con la selección de candidatos que posean las capacidades y la formación previa necesarias para seguir este programa de estudios. El nivel de selección y el nivel de formación constituyen los factores más importantes para alcanzar el nivel de competencia de un profesional plenamente cualificado y que ha obtenido su título recientemente, por lo tanto, a la larga, del nivel de competencias del personal cualificado.
La definición de las competencias a escala de la Unión Europea debe ser amplia y cubrir las principales competencias comunes exigidas para poder ejercer la profesión en cualquier Estado miembro ofreciendo las máximas garantías de seguridad y profesionalismo. La adquisición de dichas competencias corresponde a los resultados que se esperan al finalizar dichos estudios; por su parte, los criterios de formación deben representar las condiciones mínimas para el reconocimiento automático de las cualifIcaciones de los enfermeros responsables de cuidados generales. Todo Estado miembro deberá tener derecho, sin embargo, a no contentarse con esta exigencia mínima y a fijar las competencias suplementarias necesarias para responder a las exigencias específicas que se plantean en su territorio. La adquisición de competencias depende en gran medida de la selección de candidatos que posean las cualifícaciones necesarias. El nivel que se exige habitualmente es equivalente al exigido para poder seguir una formación de nivel superior o universitario.
7. La definición de las competencias sólo constituye la primera fase de la concepción del programa de formación. Las distintas fases que conducen a su adquisición son las siguientes:
o Elección del contenido de la formación teórica y clínica necesaria para la obtención de resultados o la adquisición de competencias.
o Determinación de la duración mínima de la formación en cuestión para la adquisición de la psicología, los conocimientos, las habilidades y actitudes en las que se basan las competencias que se van a adquirir.
o Elaboración y aplicación de estrategias en materia de formación y aprendizaje.
o Selección de los métodos de evaluación que permiten comprobar que las competencias definidas se han adquirido realmente.
COMPETENCIAS DEL ENFERMERO RESPONSABLE DE CUIDADOS GENERALES

Las actividades del enfermero responsable de cuidados generales comprenden los cuidados a niños, adolescentes, adultos y ancianos relacionados con problemas de salud agudos o crónicos, de naturaleza somática o psíquica en el medio hospitalario y el extra-hospitalario.

Un enfermero responsable de cuidados generales debe ser capaz de proteger, mantener, restablecer y promover la salud de las personas / grupos y la autonomía de sus funciones vitales físicas o psíquicas, teniendo en cuenta la personalidad humana en su faceta psicológica, social, económica y cultural.
Elaborar y aplicar medidas para mejorar la salud y prevenir la aparición de problemas de salud en los individuos, en las familias y comunidades.
Adoptar y asumir responsabilidades en el ejercicio de su profesión.
Participar en exámenes y tratamientos y, en algunos casos, llevarlos a cabo.
Informar y educar a los pacientes, a los estudiantes y a sus colegas.
Mantenerse al día de los trabajos de investigación, participar en los mismos y utilizar sus resultados, así como garantizar la calidad de los cuidados de enfermería.
Planificar el trabajo, trabajar en grupo, supervisar equipos y colaborar con otras categorías de personal, así como adquirir, a partir de su ámbito profesional, un enfoque pluridisciplinar e interprofesional de los problemas de salud.

COMPETENCIAS ENFERMERAS EN URGENCIAS Y EMERGENCIAS

El Comité Científico de la Sociedad Española de Enfermería de Urgencias y Emergencias, en su reunión de 2 de Julio de 2002, propone, debate y aprueba el siguiente catálogo de competencias para la práctica de los cuidados de enfermería en urgencias y emergencias con el propósito se someter periódicamente a revisión y actualización dichas competencias en función de los avances de los conocimientos teóricos y del progreso y avance de la investigación y las nuevas tecnologías en Urgencias y Emergencias.

Este catálogo de las Competencias del Enfermero de Urgencias y Emergencias ha de formar parte, alimentando el espíritu y la letra, de los “correspondientes sistemas de acreditación de profesionales, como vía hacia la excelencia de la práctica profesional de enfermería” Art. 56.3
1. Utilizar los conceptos teóricos y el conocimiento de los cuidados de enfermería como base para la toma de decisiones en la práctica enfermera de urgencias y emergencias.
2. Impulsar líneas de investigación que sean relevantes para el diagnóstico, las intervenciones y los resultados en urgencias y emergencias.
3. Adoptar actitudes concordantes, en la toma de decisiones éticas y en su aplicación, con el Código Deontológico de la Enfermería.
4. Realizar la recogida y análisis de datos de salud o enfermedad de la persona, familia o comunidad, de forma continua y sistemática, en base al marco conceptual de enfermería adoptado para la prestación de cuidados enfermeros en el ámbito de urgencias y emergencias, y en base al conocimiento científico, la concepción de los cuidados enfermeros, los componentes de la situación y la percepción del paciente y su ecosistema.
5. Realizar los pertinentes planes de atención de enfermería estandarizados para su posterior aplicación mediante planes de atención de enfermería individualizada basados en los diagnósticos enfermeros formuladas, y evaluar de forma eficaz y rápida las respuestas humanas que se generan ante los problemas de salud reales y/o potenciales que amenazan la vida o no permiten vivirla con dignidad.
6. Evaluar, y modificar si hay pertinencia, los planes de cuidados basándose en las respuestas del paciente, de la consecución de los objetivos y de los resultados medidos.
7. Prestar atención integral a la persona, para resolver individualmente o como miembros de un equipo multidisciplinar, los problemas de salud que le afecten en cualquier estadio de la vida con criterios de eficiencia y calidad.
8. Someter a triage los pacientes a los que se prestan cuidados en situaciones de emergencias y catástrofes, y aplicar la RAC – Recepción, Acogida y Clasificación- a los que se prestan cuidados urgentes en el ámbito hospitalario y de atención primaria de salud, y en el ámbito de la atención urgente extrahospitalaria cuando no proceda, o esté superado, el triage, determinando la prioridad del cuidado basándose en las necesidades físicas y psicosociales y en los factores que influyan en el flujo y la demanda de pacientes.
9. Utilizar con destreza y seguridad los medios terapéuticos y de apoyo al diagnósticos que se caracterizan por su tecnología compleja.
10. Establecer una relación terapéutica eficaz con los usuarios para facilitarles el afrontamiento adecuado de las situaciones que padezcan.
11. Participar activamente con el equipo multidisciplinar aportando su visión de experto en el área que le compete.
12. Formular, implementar y evaluar los estándares, guías de acción y protocolos específicos para la práctica de la Enfermería en Urgencias y Emergencias.
13. Gestionar los recursos asistenciales con criterios de eficiencia y calidad.
14. Asesorar como experto en el marco sanitario global y en todos los niveles de toma de decisiones.
15. Proporcionar educación sanitaria a los usuarios para que adquieran conocimientos de prevención de riesgos y adquieran hábitos de vida saludables.
16. Asesorar al equipo de salud en todos los aspectos relacionados con Urgencias y Emergencias.
17. Asumir responsabilidades y compromisos en materia de formación de los futuros enfermeros.
Las competencias propias del enfermero de urgencias y emergencias, definidas en este documento, no agotan el compromiso de su desarrollo profesional y por lo tanto estas se han de ir adaptando, en el transcurrir del tiempo, a los avances en salud, tecnología y cuidados que marcan continuamente el progreso profesional. A tal fin la SEEUE velará por la puesta al día del catalogo de competencias.